Actualmente la necesidad de acometer una reforma constitucional, está en el discurso de casi todos los partidos políticos. Cada partido, eso sí, con unas intenciones distintas. La causa más motivadora de estas voluntades de reforma se encuentra en el título VIII de la C.E., el dedicado a las autonomías, para decirlo de una forma abreviada. La incidencia negativa de estas instituciones sobre el incremento del déficit público, por un lado, y los peligrosos ataques a la integridad de la unidad del Estado que parten de algunas de ellas, por otro, han hecho mirar, no sólo a los partidos políticos, sino a una gran cantidad de ciudadanos en esta dirección que apunta hacia una reforma de la constitución, como la única solución posible a estos problemas. Pero, ya puestos a reformar la constitución, después de 35 años de su aprobación, quizás sería también oportuno mirar si existen necesidades de una reforma de mayor alcance.
La CE, (pica aquí para consultarla si lo deseas) vigente desde 29/12/1978, es la ley más importante del Estado. Se compone de un Título Preliminar, en el que más o menos se cimientan los principios fundamentales del Estado, y otros 10 Títulos más. El Título Primero se dedica a la determinación de los derechos y deberes de los ciudadanos, y, junto con el Título Preliminar, se considera la parte garantista de la constitución, la parte troncal y más sólida, para cuya reforma sería precisa la disolución de las cámaras, la convocatoria de elecciones generales y la ratificación por referendum de la nueva constitución aprobada. También el Título 2, dedicado a la Corona, precisa del mismo trámite para su cambio. Los otro 8 títulos son de carácter organizativo u orgánico, y en ellos se entra a regular distintos órganos estamentales que se consideran básicos (Las Cortes Generales o poder legislativo (Tit. 3) El Gobierno o poder ejecutivo (Tit. 4) y el Poder Judicial (Tit 6)). En el Título 5 se regulan las relaciones entre el Gobierno y el poder Legislativo, y en el Titulo 7 los principio legales de la economía y la hacienda pública. El Titulo 8 se dedica a la organización territorial del Estado, el Titulo 9 a la regulación del Tribunal Constitucional y por último el Título 10 a la regulación de una posible Reforma Constitucional, en serio, no como ésta que estamos acometiendo nosotros aquí, en plan de entretenimiento y ensayo.
Después de esta pequeña introducción, ahora os voy a plantear la primera cuestión para este debate por partes con que inauguramos el blogg.
¿Es necesaria una reforma de la constitución después de estos 35 años de experiencia vividos?
A mi entender, para abrir el debate, y con total respeto hacia lo que después opinéis todos los demás, creo que hay, no uno, sino muchos aspectos de esta constitución que se han demostrado motivadores de conflictos en todos estos años y que sería bueno cambiar. Al fin y al cabo esta constitución se promulgó en un momento excepcional (salíamos de una dictadura de 40 años y queríamos hacerlo de una forma pacífica y amistosa, aunque hubiera que aceptar pulpo como animal de compañía); se redactó por personas a cuya ideología se le concedió mucho más protagonismo del que realmente les correspondería hoy en día (partidos desaparecidos, otros muy presionados, otros con mucho poder de presión sobre el grupo ponente aunque no estuvieran presentes en él, y muchas ilusiones engañosas puestas en que este enfoque constitucional iba a terminar con el problema de ETA y del separatismo al que se le tenía tanto respeto y con el que parecíamos tener todos un cierto complejo de culpa, totalmente injustificado); se ratificó por un pueblo, ayuno total de experiencia ni formación democrática, que estaba dispuesto a firmar, sin leer y sin entender, hasta su propia participación en la muerte de Manolete; y, básicamente, porque llevamos 35 años discutiendo cada día, en cualquier foro público, por cualquier asunto nuevo que se plantea, sin ser capaces de llegar a ponernos nunca de acuerdo y sin ser capaces de darlos nunca por cerrados, sea lo que sea que discutamos. Es como si viajásemos en un coche con las ruedas cuadradas, atascándonos a cada paso.
O sea, que, por mi parte, desde el principio, me decanto claramente por un sí. En mi opinión, sí habría que plantear una reforma constitucional en profundidad y con carácter más o menos urgente. En mi creencia, esta constitución se nos ha quedado estrecha o pequeña, y nos está impidiendo crecer, y hasta respirar en ocasiones. Sé que hay problemas coyunturales más urgentes y prioritarios, como el paro por ejemplo. Pero entiendo que la atención de lo coyuntural no debe impedir que, paralelamente, se vayan resolviendo estos otros problemas estructurales que, en gran parte, están provocando que otros derivados de la coyuntura económica, persistan durante tanto tiempo sin resolverse. Pero, ¿Qué opináis vosotros? Antes de entrar, de momento, en qué tipo de reforma sería posible y recomendable acometer: ¿Estáis de acuerdo, o no lo estáis en la necesidad de una reforma constitucional? Y, en cualquier caso, ¿Por qué? Gracias por tu participación.
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